El Pais
Una línea cada vez más fina separa la privacidad y la publicidad, sobre todo si la batalla se libra en Internet. Cualquier búsqueda en Google va acompañada de una riada de anuncios que se cuelan en la pantalla del usuario sin opción a elegir. Es la llamada behavioural advertising (publicidad basada en el comportamiento), una técnica que se desarrolla a velocidad de vértigo. Su más valioso aliado son las cookies (literalmente, galletas), instrumentos que permiten hacer realidad el sueño dorado del anunciante: colocar su mensaje, de manera directa y sin intermediarios, en el ordenador del consumidor.
Las cookies son una herramienta muy poderosa que almacena información sobre las visitas que realiza el internauta. Son el mejor sabueso publicitario. Rastrea las características de los navegantes para hacerles un traje a medida. Saber el perfil del consumidor es clave para planificar una campaña, sobre todo teniendo en cuenta que Internet va ganando peso en el sector publicitario. En el primer semestre de 2010 en España ha facturado 152 millones de euros, un 13,5% más que en el mismo periodo del año anterior, según las estimaciones de la consultora InfoAdex. Los datos de IAB Spain Research atribuyen a Internet una facturación en todo 2009 de 654 millones, el equivalente al 11,6% de la tarta publicitaria. Por volumen de negocio es ya el tercer soporte, por detrás de la televisión y los diarios y por delante de la radio o las revistas.






