El Gobierno balear ampliará de 35 a 37,5 horas semanales la jornada laboral de los funcionarios, suspenderá algunos de sus complementos salariales y anulará la contratación de interinos dentro de su plan de equilibrio presupuestario, con el que pretende ahorrar este año 347,9 millones de euros.





Tanto es así, que el Gobierno valenciano despedirá a entre el 40 y el 50 % de los empleados de sus entidades, unas 5.000 personas sobre un total de 11.000, puesto que actualmente la situación del sector público es "insostenible".
Además de tijeretazos, amortizaciones de puestos, congelaciones de promociones y carreras profesionales, retroceso en asistencia social y otros acosos, por si fuera poco, el Secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta, a quien se le supone vicealmirante del buque burocrático en la tormenta de la crisis económica, lanza el topicazo de que “ El funcionario debe olvidarse del cafelito y del periódico”.
El PP ha rechazado en el Congreso la propuesta del PSOE de retirar la reforma laboral o al menos eliminar las disposiciones que abren la puerta al despido de trabajadores de las administraciones públicas.
